«Sabedores de la estancia en Logroño de Anatole Lefaux, cierta familia le pidió al francés que impresionara en placa a una presunta pariente que acababa de entregarla, siendo —al menos en suposición— la postrera víctima de la epidemia de cólera que atacó la ciudad hace unos pocos años. No se conoce la identidad de la finada, ni a decir verdad, si lo estaba en realidad, pues hay como un sesgo de burla en su rostro, y nos ha cundido la duda sobre si no sería una mascarita más de esos días. Dimos en ponerle de mote ‘La colérica’, pero el asunto no está claro…»
Fragmento transcrito del manuscrito original, p. 50.
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