Don Manuel Bretón
de los Herreros

«No pude por menos que, como muñidor, prestarme a la misma radiación que el resto, y aun estando habituado a la frenología y al magnetismo, es tal la impresión de la fuerza solar de la daguerrotipia que de la primera incandescencia mi ojo izquierdo quedó tuerto para siempre, y de resultas cubierto por una banda, pero también resultó tan bueno el pasatiempo que no dudé en exponerme por segunda vez al mismo resplandor, si bien con una mano a modo de quitasol para evitar la defunción del ojo sano, pues nada hubiera congratulado más a Mata que verme dar palos de ciego…»

 

Fragmento transcrito del manuscrito original, p. 33.

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