Don Ildefonso Zubía Icazuriaga

«Se ha querido mostrar —y él ha consentido de buen grado— al doctor Zubía florecido, y como coronado de su materia de herbolario. Nada podría haberle enmarcado ni vestido de forma más propia y, nunca mejor dicho, más natural a este genio de las Ciencias de la Naturaleza, reverdecido para el daguerrotipo. Aparece en sí mismo como un vergel, como una glorieta. Como una divinidad pastoral pintada en mosaico o en fresco. Destaca de entre la espesura, su faz doctoral y concentrada. Mismamente un genio del bosque parece...»

 

Fragmento transcrito del manuscrito original, p. 20.

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